No hace tanto tiempo ir a comprar un disco se convertía en todo un ritual. Años más tarde la solución más fácil es visitar un par de páginas webs y en tan sólo un par de clics recibir en formato digital discografías enteras. Limitar las descargas ilegales se ha convertido en uno de los temas pendientes del año 2011.
Pero en los últimos meses ha surgido otro debate similar. Los libros electrónicos han entrado con fuerza en los hogares. ¿La industria editorial sufrirá las mismas consecuencias que las discográficas hace unos años?
¿El formato digital matará el formato papel?
La periodista Tereixa Constenla recoge en su artículo del pasado jueves las principales características de un mercado que tiene la oportunidad de no repetir los errores de las discográficas.

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